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Los días 12, 13 y 14 de junio tuve la fortuna de asistir como narradora «inaudita» a la 35.ª edición del Maratón de los Cuentos de Guadalajara, la mayor fiesta de la narración oral en España. Un evento único en el que tuvieron cabida más de 1.400 narrador@s y 818 relatos contados durante 46 horas ininterrumpidas de narración. Una bella locura en este mundo caótico y digital.

La experiencia fue emocionante e intensa. Llevaba mucho tiempo esperando este momento. De hecho, me había presentado como candidata en varias ocasiones hasta que, este año, por fin fui seleccionada por el Seminario de Literatura Infantil y Juvenil (SLIJ) de Guadalajara, la asociación que organiza el Maratón desde sus inicios, allá por 1992.

La Noche de l@s Inaudit@s consiste en la presentación de una contada de veinte minutos en la que cada narradora o narrador puede estructurar su propuesta libremente, contando una o varias historias. El encuentro tuvo lugar en el Liceo Caracense, un espacio especialmente preparado para la ocasión, al que acudieron más de doscientas personas.

En primer lugar narró Esmeralda Folgado. Después lo hicieron Tararíquetecris y Cristian Gómez «Crispetu», con propuestas para público familiar. Tras una pausa llegó el turno de la sesión para público adulto: Loreto Socorro, Ane Arrugaeta y quien suscribe.

Mi sensación fue una mezcla de ilusión y nervios. No era para menos: iba a contar en el Maratón de Guadalajara, un escenario con el que había soñado durante años. Sin embargo, desde el primer momento sentí la cercanía del público y el cariño de la organización. Los aplausos, para todas y todos sin excepción, fueron cálidos y prolongados. Más de una persona se acercó a abrazarnos y felicitarnos por nuestra aventura escénica.

Por supuesto, nos fuimos a celebrarlo. Aquella invitación significó, de alguna manera, nuestro bautizo en el Maratón de los Cuentos. Ojalá esta fiesta de la palabra siga existiendo durante muchos años más, acogiendo nuevas voces y recordándonos que todavía hay lugares donde una historia contada en voz alta puede reunir a cientos de personas alrededor de la imaginación. En un tiempo en el que casi todo pasa a través de una pantalla, vivir algo así es un auténtico privilegio.

 

Autor de las fotos Txema García. @txema173

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